Un día despertamos, miramos el calendario, y ya es marzo. Sin darnos cuenta, el año nos cae encima, con sus mil preocupaciones, sus compras, gastos.

En ese segundo que tardamos en tomar consciencia de lo rápido que pasa el tiempo y soñamos por un instante con huir de la ciudad, de sus ruidos, apuros y angustias para refugiarse, por algunos mágicos días, en un espacio de tranquilidad y desconexión. Luego parpadeamos, y volvemos a la realidad, renunciando a la ilusión de un respiro.

Pero, en la acelerada vida que llevamos, encontrar un espacio de relajo y reconexión no es un lujo, sino una necesidad. El estrés gatillado por la acelerada rutina en que se desenvuelven nuestras tareas cotidianas va generando un profundo agotamiento  físico y emocional que, tarde o temprano, nos exige un alto en el camino.

La buena noticia es que ya no es necesario recorrer cientos de kilómetros para internarse en el bosque o la montaña en busca de la paz y la sanación. Gracias a la más avanzada tecnología europea, ya es posible disfrutar en Santiago de uno de los tratamientos de salud y bienestar más valorados en el mundo.

Se trata de la haloterapia, un método que se basa en la relajación en cómodas salas de sal, especialmente acondicionadas para calmar la mente mientras ínfimas partículas minerales ingresan a los pulmones mediante la respiración, purificando el cuerpo por dentro y llenándolo de energía. Como si fuera poco, recupera las vías respiratorias y embellece la piel.

Disfrutar de este tratamiento es un deleite sensorial. En una cómoda habitación, en un ambiente de sal, el sonido, las luces y los olores permiten una sesión liberadora en que, mientras las preocupaciones de la vida se diluyen, las micropartículas de sal desintoxican el organismo y permiten, literalmente, un nuevo respiro.

Este tratamiento natural nace hace más de 170 año, al descubrir que los mineros que trabajaban extrayendo sal en Polonia presentaban menos problemas de salud que el promedio de la población. Luego de diversos estudios, se determinó que lo que marcaba la diferencia era, precisamente, que estaban constantemente respirando microscópicas partículas de sal que se concentraban en los espacios cerrados de las cavernas mineras.

La haloterapia se masificó rápidamente en Europa, probándose que su alcance iba mucho más allá de la salud física, sino que tenía mucho que aportar para aliviar el stress y las tensiones de la vida actual. Todos sus milagrosos beneficios ya están disponibles en  nuestro país.  Microsalt es la innovadora marca que ha traído esta tecnología a Chile, garantizando una óptima experiencia de salud y relajación gracias a una gestión minuciosa y a la atenta supervisión del proceso.

Con un cómodo y accesible espacio ubicado en Plaza Lo Castillo, Vitacura, disfrutar de algunas sesiones en los mágicos salones de sal es, sin duda, un regalo que ayudará a enfrentar, plenos de energía y tranquilidad, las exigentes semanas que se avecinan.

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